Koraj

By junio 25, 2020 Parashot
26 de junio del 2020 / 4 Tamuz 5780  

(Números 16:1-18:32)

Este Shabat leemos la parashá Koraj, donde el tema central es la división entre Koraj y sus seguidores, y Moshé y Aharon por el otro lado.
La expresión “Ashir Ke-Koraj” (rico como Koraj, en hebreo) o “raij vi Koraj”(en idish) es sumamente conocida en la tradición judía.
¿Cómo es que Koraj se enriqueció? ¿Cómo era posible ser un magnate millonario en aquella generación, que pocos meses antes había salido de la esclavitud egipcia?
Una tradición talmúdica enseña que, Koraj había descubierto uno de los tesoros escondidos por Iosef en Egipto, durante los años de vacas gordas.
Y fue así, que Koraj, supo aprovechar su riqueza en pos de su propio proyecto político. Porque además de ser un poderoso magnate –que hizo su fortuna sin esfuerzo-, Koraj fue un maestro en el arte del populismo.
Rashi nos cuenta que, Koraj reunió doscientos cincuenta hombres de renombre –mayormente pertenecientes a la tribu de Reuvén- y los vistió con talitot celestes. Vinieron todos y se pararon frente a Moshé. Le dijeron: “Un talit celeste… ¿debe llevar también un hilo celeste en sus extremos o está acaso eximido del precepto?”. Moshé les respondió que no existía tal eximición. Todos comenzaron a reírse y dijeron: “¿Como es posible que cuatro hilos celestes hacen cumplir con el precepto a cualquier talit, mientras que nuestros talitot son enteramente celestes y no quedan eximidos?”.
Koraj constituía un peligroso coktail de dinero, carisma y demagogia. Quería que sus hombres malinterpreten la Torá y la vean como a un cuerpo inconsistente de preceptos y reglamentaciones.
Probablemente, aquellos doscientos cincuenta hombres no lograron comprender lo auténticos móviles que se escondían tras el gesto de Koraj.
La generosidad expresada por aquella masiva distribución de talitot celestes, tenía como objeto instalar su figura como líder de Israel y reemplazante de Moshé.
Es difícil juzgar a aquella generación; estaban desesperados. Hacía pocos días que habían sido condenados a vagar cuarenta años por el desierto y el demagogo que, siempre sabe leer astutamente el ánimo popular- supo sacar provecho de su instinto. La tierra abrió su boca y tragó a Koraj, a su dinero, y a toda su gente. Sin embargo, antes del fatídico desenlace, Koraj y su gente fueron sometidos a una prueba a través de los incensarios de cobre. Dicha prueba demostraría que la autoridad de Moshé y Aharón emanaba del Cielo.
Se trataba de una cuestión de vida o muerte. Koraj y su gente conocían, sin duda, la triste historia de Nadav y Abihú que habían sido muertos al ofrecer con sus incensarios fuego extraño delante de D’os (VaIkrá 10, 1-2). Pero aun así no escarmentaron, convencidos que la razón estaba de su lado.
Dichos métodos no murieron con Koraj ni tampoco fueron tragados por la tierra. De ello dará testimonio la Torá en uno de los versículos más cortos de todas las Escrituras: “Y los hijos de Koraj no murieron” (BeMidvar26:11)
Ya lo dijo en una ocasión Rabí Itzjak Luria: cada generación contiene una chispa de Moshé, pero también una chispa de Koraj.

Shabat Shalom

Rabino Efraim Rosenzweig